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Y sin público, ¿somos servicio público?

 

RTVE no remonta. Seguimos en caída libre y aún no se ve el fondo. Son ya más de cuatro años de constante pérdida de audiencias sin que nadie haya hecho nada para detener la alarmante hemorragia de índices.

 

Todo comenzó con el nombramiento a dedo de Rosa María Mateo y su purga para dar paso a amigos y enchufados, abriendo así el camino a un derrumbe constante que la coronó como la peor y más polémica dirigente de la historia de RTVE.

 

Había muchas esperanzas puestas en el nuevo ciclo abierto con José Manuel Pérez Tornero al frente del nuevo consejo de administración. Pues ni por esas. La gestión de Pérez Tornero fracasa cuando, en vez de emprender una profunda regeneración queda paralizado por el miedo a equivocarse y a las presiones. En lugar de tomar la iniciativa y dar paso a la profesionalidad que de él se esperaba, tal vez mal asesorado por profesionales de dudoso pedigrí, rápidamente queda al descubierto su incapacidad como gestor. Son numerosos los directivos responsables del anterior desastre que siguen en sus puestos o incluso han escalado en el organigrama.

 

Con su liderato hemos caído hasta la cuarta opción de la audiencia, y el desplome no ha tocado fondo. ¿Alguien nos puede contestar a la pregunta de “cómo sin público ni apoyo de la opinión pública, podemos considerarnos un auténtico y necesario servicio público?

Y fruto de ese miedo y esa parálisis, sin capacidad de reacción Pérez Tornero se ha entregado a la negación y a mirar hacia otro lado en una clara política de testarudez. Así lo ha puesto de manifiesto, por escrito y con su firma, al redactar una carta en la que defiende públicamente su obstinación de mantener en el prime time del viernes noche el programa Las claves del Siglo XXI, pese a su estrepitoso fracaso de audiencia.

 

Lejos de entonar el racional mea culpa y de buscar salida a las duras críticas recibidas, Pérez Tornero ha dado un desesperado paso adelante justificando su decisión con datos sospechosamente tergiversados. Según Tornero el programa necesita "tiempo para afianzarse" y mantiene que es un formato que aspira a obtener la mayor audiencia posible. Y podría considerarse como una mentira cuando asegura que "la evolución del formato ha sido ascendente y correcta".

 

Señor Tornero, según el diccionario de la RAE, "ascendente" es ir a más, sumar, crecer, subir, mejorar, aumentar... Pero el programa que dirige a precio de oro Javier Ruiz cerró los 13 episodios de su primera temporada con una cuota de pantalla de 5 puntos de share de media. Muy lejos de la ya raquítica media de RTVE. ¿Es eso "ascendente"?

 

Las claves del Siglo XXI arrancaron con una cuota de 5,5% (710.000 espectadores) y prosiguió en caída hasta acabar el programa 13 con share de 4,5% (552.000 espectadores). Por el tortuoso camino en busca de la consolidación perdió 158.000 espectadores por programa. ¿Es eso lo correcto?

 

Y lo que es aún peor, los primeros programas de la segunda temporada han registrado datos de audiencia aún más bajos y ya están en el 3,6% (450.000 espectadores). ¿Es eso afianzarse?  

 

Señor Tornero, las mentiras y la manipulación descarada tienen las patas muy cortas y difícilmente se puede consolidar la credibilidad y el respeto hacia la opinión pública si se suscriben y firman, de puño y letra, comunicados burdamente falaces. En vez de tergiversar descaradamente los datos podría haber explicado en su misiva las verdaderas razones de por qué mantiene en parrilla un programa fracasado que lastra las audiencias generales de La 1. ¿Seguirá renovando al programa y a su director con estos datos?

 

Podría haber explicado que no puede liberarse de las presiones del lobby político al que pertenece Javier Ruiz y del poder de sus patrocinadores para colocarle a toda costa en TVE con el fin de poder llevarse al bolsillo un buen dinero. Lo que no es discutible es que desde un ático se ve mucho mejor Madrid. Pero no. Ha optado por mirar hacia otro lado y emborronar su propia imagen de académico de prestigio utilizando adjetivos sesgados, inadecuados, acientíficos, y maliciosamente subjetivos intentando enmascarar lo que es una realidad innegable.

 

En USO creemos que ha hecho una peligrosa elección. Que no es el camino apropiado y exigible para un docente de tan amplia trayectoria. Está dirigiendo sus pasos hacia la ruta que tomó Rosa María Mateo. Y mire cómo acabó.

 

USO sabe que la mentira no es la respuesta adecuada a los ciudadanos, ni a los espectadores, ni a los representantes políticos elegidos democráticamente por los españoles que además le eligieron a usted. Tampoco es la moneda para recompensar el esfuerzo de los trabajadores por mantener RTVE a flote. Y aún menos la forma de transmitir confianza y entrega a sus compañeros de singladura en el equipo de dirección. El presidente ha dicho en diversas ocasiones que necesita 5 años para que su proyecto fructifique. Ya ha consumido 1 y lo único que hemos visto es caos acompañado de buenas palabras y promesas, muchas de ellas imposibles. Y así, ¿hasta cuándo?

 

Dicen que rectificar es de sabios. Y la sabiduría es, o debería ser, el principal objetivo de todo académico docente que se precie. Y aunque el barco de RTVE navega desde hace tiempo en la tormenta, hacia el caos, por la impericia de sus distintos capitanes, nunca es tarde para dar un golpe de timón e intentar evitar un naufragio que parece inevitable.

 

 

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