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SIN SENTIDO DEL RIDÍCULO

 

Los Consejos de Informativos (son 3, quizá debería ser uno solo) han perdido el norte al publicitar a los cuatro vientos los resultados del referédum consultivo sobre el nombramiento de Josep Vilar como director de Contenidos Informativos de RTVE. Una consulta en la que la participación de los trabajadores con derecho a voto NO HA LLEGADO AL 15% DEL CENSO.

 

Los datos dicen muy poco a favor del trabajo y la credibilidad del CdI. Solo 509 compañeros de los 3.411 trabajadores convocados se han sentido motivados a votar pese a las facilidades que representa poder hacerlo telemáticamente. Es surrealista que se dé el nombramiento por bueno cuando lo que de verdad ha ganado, de forma aplastante, es la ABSTENCIÓN.

 

Mantener o asegurar que la plantilla de RTVE acepta el nombramiento de Pep Vilar con tan solo 198 votos a favor (5,8% de los potenciales votantes) parece un esperpento con la democracia. Es hacer juegos malabares con los números para justificar matemáticamente el desapego y descreimiento que los trabajadores de RTVE sienten por un CdI que se ha desacreditado él solito a lo largo de su trayectoria.

 

LA PERVERSA SUBJETIVIDAD DE CCOO

 

Y ya que hablamos de sesgos subjetivos y arbitrariedades entre grupos de representación de RTVE, no hay mejor botón de muestra que el último comunicado de CCOO en el que critica furibundamente y con vehemencia a la dirección de Estudio Estadio por invitar a un policía experto en grupos ultras violentos, porque es candidato de un grupo político diferente a los de sus preferencias.

 

Nuestros compañeros de CCOO no se cortan en dudar del incuestionable trabajo profesional de un equipo editorial que, respetando la legalidad vigente y el derecho a la libertad de expresión, recurre a los expertos que consideran más valiosos para informar a los espectadores.

 

CCOO en lugar de argumentar que no les parece políticamente correcto la presencia del especialista, se dedican a linchar a trabajadores que se limitan a hacer su trabajo de la mejor forma posible en interés de la audiencia.

 

Con ello CCOO demuestra que solo le interesa la utilización de los medios de RTVE para hacer política, mejor dicho, su antidemocrática política de exclusión. Ejercen de censores, represores de opiniones y, siguiendo los métodos de la Inquisición, queman en la hoguera de sus comunicados públicos a quienes consideran que no comulgan con su credo.

 

Faltar al respeto y la honorabilidad de compañeros de impecable profesionalidad demostrada a lo largo de los años, pone de manifiesto un corrupto desconocimiento de los mecanismos democráticos y una ignorancia impropia de quienes luego alardean de trabajar en un Servicio Público que tiene la obligación, como certifica la Constitución, de servir a todos sin discriminación ni sesgos.

 

Esperemos, a pesar de todo ello, que no se comporten como en Ryan-Air (pulsa en el enlace).

 

 

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